BASES CIENTÍFICAS: ACEITE DE OLIVA, DIETA MEDITERRANEA Y PREVENCIÓN DE CANCER
| Introducción |
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El
cáncer representa el 20% del total de la
mortalidad en Europa. De todos modos, los índices
de mortalidad por cáncer son generalmente
superiores en los países orientales y del
norte de Europa, e inferiores en los países
Mediterráneos. Se considera que
el 35%
(intervalo 10-70%) de todas las muertes por cáncer
pueden ser atribuidas a factores dietéticos.
Los estudios epidemiológicos proporcionan
la mayor evidencia sobre comida y cáncer.
De todas formas, los estudios de intervención
dietéticos sobre el riesgo de cáncer
necesitan ser más extensos y a largo plazo.
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| Cáncer y dieta Mediterránea |
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PAPEL DEL PESO
CORPORAL
La obesidad es un factor
de riesgo claro para el cáncer
de mama postmenopáusico, cáncer de
próstata, endometrio y vesícula biliar.
Probablemente también es un factor de riesgo
para el carcinoma de células renales y carcinoma
de cérvix. El mensaje de salud pública
es “ evitar la obesidad y el sobrepeso”.
Esto se confirma mediante la relación existente
entre la obesidad y enfermedades como la cardiopatía,
diabetes, cálculos biliares, etc….Como
se comentó en documentos anteriores, la dieta
Mediterránea es aconsejable para
la prevención de la obesidad, y de este modo
para el cáncer relacionado con ésta.
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PAPEL DE
LA GRASA EN LA DIETA
Estudios de población demuestran
que el consumo total de grasa se asocia con el
cáncer de diferentes localizaciones, particularmente
colon, mama, endometrio, ovario y próstata.
Todas estas neoplasias se relacionan con la dieta
de tipo occidental y con un consumo excesivo
de energía. De todos modos, el mensaje
de salud pública no está claro,
ya que estudios prospectivos en cáncer
de mama no han demostrado ninguna relación
con el consumo de grasa total, y un estudio sobre
cáncer gástrico sugiere el efecto
protector del consumo de grasa derivada de carne
y derivados lácticos, en el cáncer
gástrico.
Estudios de correlación internacionales
sugieren que el tipo de grasa dietética
es importante en la etiología del cáncer
relacionado con la grasa. El consumo de grasa
animal per cápita se correlaciona positivamente
con los índices de mortalidad por cáncer
de colon, próstata, mama y ovario. La relación
entre el consumo de grasa animal y el riesgo de
cáncer colorectal es particularmente fuerte.
En contraste, los índices de mortalidad
por cáncer de colon son relativamente bajos
en Grecia, España
y el sur de Italia, donde el
consumo de grasa animal es bajo y el aceite de
Oliva es el tipo de grasa consumida mas común.
Hasta ahora, las grasas y aceites vegetales se
consideraban neutrales respecto
al riesgo de cáncer. Pero, análisis
recientes sugieren que el aceite de oliva
podría tener efectos protectores
contra el cáncer de diferentes localizaciones,
particularmente cáncer de mama. En estudios
humanos los PUFA’s de la serie demuestran
algunas propiedades protectoras contra el cáncer,
con lo cual, la serie parece neutral respecto
al riesgo de cáncer. De todos modos, el
papel de los PUFA -6 parece menos claro cuando
se realizan estudios animales. Se han realizado
investigaciones en animales que indican que los
PUFA -6 parecen favorecer más el incremento
de riesgo de cáncer que otros tipos de
ácidos grasos.
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| PAPEL DE
LAS PROTEINAS
No hay evidencia que demuestre la relación
independiente entre el consumo de proteínas
y el riesgo de cáncer. |
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PAPEL DE LOS CARBOIDRATOS
COMPLEJOS Y LA FIBRA DIETÉTICA
No está claro qué componente
de los carbohidratos complejos totales proporciona
el efecto protector que se observa. Los cereales
parecen altamente protectores contra el cáncer
de colon, mama, endometrio y próstata.
Se ha confirmado mediante un
estudio prospectivo el efecto protector
de los alimentos ricos en fibra
contra el cáncer colorectal. |
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PAPEL DE LA FRUTA Y LOS
VEGETALES
La evidencia epidemiológica demuestra
que un alto consumo de fruta
y vegetales, particularmente
vegetales crudos, protege contra
el cáncer de diferente localización
, especialmente los del tracto digestivo y respiratorio
y los cánceres relacionados con hormonas.
Tienen una acción anticarcinogénica
en una amplia gama de localizaciones y no existe
una correlación positiva entre el consumo
de vegetales y fruta y cáncer. Contienen
una variedad de agentes anticarcionogénicos:
carotenoides, vitamina C y E, fibra dietética,
selenio, glucosinolato, índolesindoles,
flavenoides, inhibidores de proteasas y esteroles
de plantas. Hasta ahora sólo se ha demostrado
la acción de vitaminas antioxidantes y
provitaminas en estudios epidemiológicos
en humanos. De todas formas, parece que no es
sólo un agente exclusivamente el que funciona
como factor protector, sino que cada uno de ellos
posee un papel protector según las circunstancias. |
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| Papel del aceite de oliva en el cáncer |
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Varios
estudios epidemiológicos indican que un consumo
regular de aceite de oliva está inversamente
relacionado con el cáncer de diferente
localización. La mayoría de estudios
comentan la relación entre el aceite de oliva
y cáncer de mama o gástrico.
A pesar de que se necesitan más trabajos
de investigación , la evidencia existente
de una manera consistente, aunque no concluyente,
apoya el papel protector del aceite de
oliva en la prevención del cáncer
de mama. El papel protector del aceite
de oliva en el cáncer gástrico es
menos claro. La única conclusión
que se puede sacar en claro por el momento en
relación a la prevención del cáncer
gástrico es que el incremento en el consumo
de fruta y vegetales
parece ser favorable.
A pesar de que existen descubrimientos que sugieren
el efecto protector del aceite de oliva en cánceres
de otras localizaciones; colon, endometrio, ovario,
la evidencia es limitada, porque el número
de estudios es limitado, y sus resultados no pueden
ser más que una aproximación a un
posible efecto. De todos modos, ningún
estudio demostraría un efecto del aceite
de oliva como promotor tumoral. |
| Estudios de intervención |
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Existe
un consenso general que proporciona a la dieta un
papel importante en la etiología del cáncer.
La evidencia científica deriva primordialmente
de estudios epìdemiológicos, así
como de experimentos animales e in vitro. De este
modo, se sabe que alimentos o grupos de alimentos
están más fuertemente relacionados
con el riesgo de cáncer que los nutrientes,
y para determinados alimentos los resultados no
son persuasivos o consistentes. No existen estudios
de intervención bien diseñados, y
estrictamente controlados en humanos que podrían
apoyar con firmeza el papel de alimentos aislados
o nutrientes en la prevención del cáncer.
Así que la evidencia científica con
recomendaciones detalladas para la prevención
del cáncer es limitada.
Varias autoridades sanitarias han realizado recomendaciones
dietéticas para la prevención del
cáncer. La pauta recinte de la American
Cancer Society consiste en 6 puntos:
• Evitar la obesidad.
• Rebajar
el consumo total de grasa.
• Incluir
variedad de vegetales y fruta en la dieta diaria.
• Consumir
más alimentos ricos en fibra, como cereales
en grano, vegetales y fruta.
• Consumo
limitado de bebidas alcohólicas.
• Consumo
limitado de alimentos ahumados, salados y curados
con nitratos.
El National Cancer Institute da recomendaciones
similares, pero sus directrices difieren de las
del American Cancer Society al especificar que
los niveles del consumo de nutrientes en la población
general (grasas no superior al 30% del total de
las calorías totales y 20-30 gramos de
fibra dietética diaria).
Los Estados Unidos han empezado a poner en práctica
estas pautas mediante un programa nacional llamado
“5-a-day for better health programme”,
extendido a través de supermercados, restaurantes,
medios de comunicación, público
y investigación. Las recomendaciones son:
consumir principalmente alimentos vegetales, comer
cinco o más piezas de fruta y vegetales
al día, y además, comer
seis o más porciones de pan,
cereales, y fibra
grano al dia.
“Europe against Cancer”, es el programa
de la Comisión Europea que plantea una
serie de recomendaciones sobre nutrición
y dieta:
• Incrementar
el consumo diario de fruta fresca y vegetales,
así como de productos ricos en grano de
fibra.
• Evitar
la obesidad, incrementar la actividad física
de un modo regular, y limitar el consumo de alimentos
ricos en grasa.
• Reducir
el consumo de alcohol.
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| Los resultados de la conferencia WHO de Noviembre
de 1996: ”Nutrition in prevention and therapy
of cancer”, se publicará durante el
curso de 1997. Como pauta general para reducir el
riesgo de cáncer se comentó que la
fruta, vegetales y cereales integrales
deberían ser los componentes principales
de la dieta diaria. Para contribuir
a la reducción del riesgo de cáncer,
se debe evitar la obesidad, consumo
elevado de alcohol, así como llevar a cabo
una actividad física regular.
Además, se estableció que no existe
ninguna dieta con la cual se pueda curar el cáncer
de colon, mama y pulmón. |
Fuente: http://europa.eu.int
Autor: Eurosciences Communication en cooperación con el Instituto para la Investigación de Arteriosclerosis, Universidad de Münster, Alemania.
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