DESAYUNO SALUDABLE
Es la primera comida del día, la más importante, pero también la más descuidada en muchos hogares. En el siguiente reportaje te informamos de los beneficios que puedes obtener si inviertes en el desayuno el tiempo y el esfuerzo que se merece.
Huye de las prisas y párate a desayunar. Tu organismo te lo agradecerá



 ¿A quién no le gustaría levantarse y toparse con un bonito desayuno? No hace falta ser Audrey Hepburn, ni tampoco desayunar con diamantes para disfrutar de la primera comida del día. Bastan las ganas y sobran las prisas para engullir un desayuno equilibrado y, por qué no, delicioso. Aunque para ello hace falta un ligero cambio de hábitos. La vuelta a los quehaceres trae consigo un estilo de vida marcado por las prisas –llegar a tiempo al trabajo, al ‘cole’, al autobús…– que provoca que dediquemos poco tiempo al desayuno: un café bebido y un par de galletas no son suficientes para enfrentarnos a una jornada laboral y escolar con energía.

Pero, ¿cuál es la receta mágica para un buen desayuno? Une los lácteos, los cereales y la fruta, y prepárate para comprobar sus poderes.



 ENERGÍA PARA VIVIR

Según afirman los expertos, el desayuno debe aportar un 25% de la energía que necesitamos para vivir. De hecho, se sabe que el cuerpo no aguanta más de doce horas sin recibir ningún tipo de alimento. Numerosos estudios han puesto de manifiesto que quienes desayunan de manera equilibrada rinden mejor –tanto intelectual como físicamente– a lo largo del día. Además del rendimiento, hay que tener en cuenta la contribución del desayuno a la hora de regular la dieta. El aumento de la obesidad ha traído consigo una preocupación por mantener una alimentación equilibrada.

Las campañas puestas en marcha en nuestro país para prevenir la obesidad apuntan a la necesidad de desayunar bien como método para regularla. Y es que el ayuno, en lugar de adelgazar, produce el efecto contrario. Cuando transcurren varias horas sin probar bocado, lo que nos apetece son alimentos ricos en grasas, de lo que se deduce que el picoteo añade calorías sin aportarnos nutrientes valiosos.



 Alimentos para un desayuno sano

Un desayuno, para que sea saludable, debe incluir al menos tres de los siguientes alimentos:

 Leche, porque nos aporta calcio, una sustancia imprescindible para el crecimiento y el fortalecimiento de los huesos por lo que está especialmente indicada para los más pequeños y mayores de la casa. Durante los últimos tiempos se ha introducido también la soja, que a menudo se ingiere en sustitución de la leche, sobre todo en el caso de las dietas vegetarianas. La soja aporta muchas proteínas.

 Aceite de oliva, es uno de los ingredientes estrella de la dieta mediterránea y muy recomendable por su alto contenido en ácido oleico. Las virtudes derivadas de su ingesta tienen que ver con su contribución al colesterol bueno.

  Pan, aporta hidratos de carbono y una buena dosis de tono vital. Si lo combinas con tomate y aceite, el resultado es la tomaca, muy típico en Cataluña.

  Frutas, son ricas y contienen una amplia gama de vitaminas. Las puedes degustar en piezas o en zumos. Los expertos recomiendan ingerir un mínimo de cinco raciones de frutas y hortalizas al día, y qué mejor manera de seguir la norma que empezando por el desayuno.
Miel, junto con el azúcar contribuyen a endulzar nuestras mañanas y nos llenan de vitalidad.

  Cereales, son una fuente de hidratos de carbono, o lo que es lo mismo, de energía. En el supermercado los encontramos con copos de maíz muesli, chocolate, frutas… Con ellos se hacen también la mayoría de las galletas.



 DESAYUNO E INFANCIA


Evitar desayunar de pie y dedicar al menos quince minutos a la primera comida del día
 Un estudio realizado recientemente por la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) en colaboración con Sodexho revela que el 12% de los niños españoles no desayunan habitualmente y sólo un 30% lo hace de manera correcta. Por sexos, las chicas entre 12 y 16 años son las que más se aplican a la hora del desayuno. Del estudio se desprende también que los productos preferidos por los niños españoles son la leche (91%), seguida muy de cerca por las galletas y los cereales. Estos datos reflejan la necesidad de inculcar a los más pequeños de la casa la necesidad de cambiar este hábito, no sólo por sus necesidades de crecimiento, sino porque de este modo estaremos previniendo enfermedades que se originan en la infancia y que pueden –no tiene por qué ocurrir– salir a la luz durante la edad adulta.

 Otro aspecto a tener en cuenta en los desayunos de los más pequeños es que la mayoría de los chavales se lo saltan en favor del almuerzo o la merienda. Entonces, el problema que subyace es el ayuno prolongado, y es que transcurren demasiadas horas sin haber probado bocado (¡desde la cena!). Cabe destacar que muchos comedores escolares han comenzado a servir desayunos para paliar esta carencia.

 COMO UN RITUAL
 Para conseguir que la práctica de un buen desayuno pase de ser excepcional a convertirse en una costumbre, basta con una serie de sencillos hábitos entre los que se encuentra el de levantarse con suficiente antelación. Al menos te harán falta quince minutos más de lo habitual y, por supuesto, evita hacerlo de pie. Otro consejo: deja el café hecho por la noche, así ganarás más tiempo para un desayuno agradable.

El ritual de la primera comida del día está muy ligado a las costumbres de cada país. En Francia lo normal es paladear un café con leche, tostadas y cruasanes. Los desayunos ingleses y americanos son más completos e incluyen leche, cacao, té, cereales, bollería, embutidos y huevos. En Alemania son muy parecidos, además suelen añadir legumbres cocinadas.


Fuente
: ideasana.fundacioneroski.es

Autor: Julio José Moreno - Amigo de FUNDACIÓN EROSKI (Sevilla)
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